El precio fijo te está costando dinero
Poner una tarifa y dejarla igual todo el año es cómodo, pero es de los errores que más margen te comen. En temporada alta estás cobrando de menos; en temporada baja, espantando reservas por cobrar de más. Ajustar el precio a la demanda, lo que se llama revenue management, es de las palancas que más rentabilidad dan sin tocar el alojamiento.
Ajustar el precio a la demanda es ganar más con el mismo alojamiento.
Los factores que deben mover tu precio
Tu tarifa no debería ser un número fijo, sino una respuesta a la demanda. Sube o baja según:
- Temporada: alta, media y baja según tu zona.
- Día de la semana: fines de semana y festivos suelen aguantar más precio.
- Eventos locales: ferias, conciertos, congresos o puentes disparan la demanda. Es donde más se gana si estás atento.
- Antelación: las primeras reservas y las de último minuto no se tarifan igual.
- Tu ocupación: si tienes el mes casi lleno, puedes pedir más por las noches que quedan.
Cómo empezar sin volverte loco
No hace falta un sistema complejo desde el día uno. Empieza por lo básico:
- Define tus temporadas mirando tu histórico y el de tu zona.
- Marca los eventos del año en tu calendario y sube precio en esas fechas.
- Revisa a la competencia de tu zona cada cierto tiempo, no para copiar, sino para situarte.
- Ajusta según se llena el calendario: sube cuando te quedan pocas noches, mueve precio cuando ves huecos.
Con hacer solo esto ya estarás por delante de la mayoría de alojamientos, que siguen con precio plano todo el año.
Precio y rentabilidad van de la mano
El precio es solo una cara de la moneda. La otra es saber qué te queda de verdad después de cada reserva, algo que ves en cómo calcular la rentabilidad de tu alojamiento.
Aprender a tarifar con criterio es una de las cosas que más trabajamos en la formación de Rentavi, porque es donde más dinero se deja sobre la mesa.